
Seguramente, si estás leyendo este blog, serás docente y te apasionará la tecnología educativa, es muy probable que conozcas los famosos MOOC. Esos cursos masivos y abiertos que prometían democratizar el conocimiento y que, al final, muchas veces se convertían en una colección de vídeos que los estudiantes veían de forma pasiva antes de contestar un test de opción múltiple. Pero la tecnología educativa avanza rápido y en los últimos años ha cobrado una fuerza increíble una variante especialmente pensada para promover el aprendizaje activo, ¿te suena? Son los tMOOC o cursos masivos de transferencia (Martínez-Pérez et al., 2022).
En este artículo analizamos qué son estos cursos, por qué nos interesan tanto a los docentes y cómo el diseño de tareas prácticas puede cambiar por completo la experiencia de nuestros alumnos.
Del consumo pasivo a la práctica profesional
¿Qué es exactamente un tMOOC? El término procede de las siglas en inglés para transfer massive open online courses, es decir, cursos masivos enfocados en la transferencia del aprendizaje (Osuna-Acedo et al., 2018, citado en Martínez-Pérez et al., 2022).
A diferencia de los modelos tradicionales o xMOOC, que se centran sobre todo en que el alumno memorice o adquiera contenidos teóricos de forma pasiva (Ahmad et al., 2022; Martínez-Pérez et al., 2022), un tMOOC busca que los participantes pongan en práctica de inmediato lo aprendido. Se trata de un enfoque de corte constructivista en el que el estudiante asume un rol protagonista y trabaja de manera colaborativa para desarrollar competencias reales que pueda trasladar directamente a su entorno profesional (Pilli y Admiraal, 2016, citado en Martínez-Pérez et al., 2022).
Las e-actividades como motor del cambio pedagógico
En el corazón de cualquier tMOOC que se precie no vas a encontrar PDF interactivos interminables, sino un conjunto de tareas muy bien estructuradas llamadas e-actividades (Martínez-Pérez et al., 2022). Este concepto, defendido por investigadores como Cabero-Almenara y Palacios-Rodríguez (2021), define estas tareas como todas aquellas actividades individuales o colectivas que el alumno realiza en un entorno digital con el objetivo explícito de adquirir un aprendizaje específico.
Para que estas tareas funcionen y no generen frustración, es vital que estén diseñadas con criterios pedagógicos muy claros (Cabero-Almenara y Palacios-Rodríguez, 2021, citado en Martínez-Pérez et al., 2022). Según la clasificación de Maina (2020), un buen diseño instruccional debe incluir e-actividades que abarquen el análisis, la resolución de problemas reales, la comunicación interactiva, la construcción colaborativa del conocimiento y la reflexión metacognitiva (citado en Martínez-Pérez et al., 2022).
No se trata de proponer ejercicios mecánicos, sino de implicar al estudiante mediante retos prácticos y constructores, tales como crear un blog profesional, elaborar mapas conceptuales cooperativos o diseñar comunidades de aprendizaje en red. Ojo que esto no se distancia demasiado de los primeros MOOC, esos conocidos como conectivistas (cMOOC), aunque en esos casos hablábamos de una filosofía muy descentralizada y compleja de seguir, para los participantes en el MOOC.
Un caso real en la formación docente
Para ver cómo funciona esto en la práctica, podemos fijarnos en una investigación muy interesante realizada en la Universidad de Sevilla (Martínez-Pérez et al., 2022). Un grupo de investigadores diseñó y evaluó un tMOOC en la plataforma Moodle dirigido a 313 estudiantes de Magisterio con el objetivo de mejorar sus competencias digitales docentes.
El curso no era una simple lista de lecturas, sino que estaba compuesto por 66 módulos de aprendizaje y un total de 230 e-actividades. Cada tarea venía acompañada de una guía de aprendizaje que incorporaba recomendaciones detalladas para su realización, una lista de control de calidad para la entrega y una rúbrica de evaluación transparente. Los resultados demostraron que esta estructura ayudó a los futuros docentes a progresar en sus competencias tecnológicas, potenciando de manera notable su autonomía y el aprendizaje colaborativo en red.
La evaluación como llave del progreso
Uno de los puntos más críticos de cualquier curso a gran escala es cómo evaluar de forma justa a miles de alumnos. En los tMOOC, la evaluación es la auténtica variable crítica para que el estudiante progrese en la acción formativa (Cabero-Almenara et al., 2021b, citado en Martínez-Pérez et al., 2022).
Al centrarse en la práctica, los exámenes tradicionales de opción múltiple ya no son suficientes. Por eso se implementan rúbricas de evaluación detalladas, dinámicas de autoevaluación guiada y procesos de coevaluación entre pares donde los propios alumnos analizan y comentan de forma crítica los trabajos de sus compañeros (Albelbisi et al., 2018; Martínez-Pérez et al., 2022). Esto no solo alivia la carga de los tutores, sino que además ayuda a los estudiantes a desarrollar su propio juicio evaluativo y su capacidad de reflexión. Y, de nuevo, ojo que aquí entra en juego un elemento muy importante y es que los propios evaluadores no siempre tienen el conocimiento o capacidades suficientes para llevar a cabo una evaluación, pero esto da para otro artículo.
Como docentes, el formato tMOOC nos enseña una lección muy valiosa, el éxito de la formación en línea no depende de la cantidad de contenido que pongamos a disposición del alumno, sino de las oportunidades que le ofrezcamos para hacer, crear, colaborar y transferir ese conocimiento a su vida real.,
Aquí te dejo una infografía creada con Gemini Notebook.

Este artículo se basa en el cuaderno que he creado en Gemini Notebook y que he completado con artículos de 2021 a 2026 sobre novedades en cuanto a diseño en el ámbito de los MOOC. Me he ayudado también de Perplexity para buscar más fuentes.
Referencias bibliográficas
- Ahmad, I., Sharma, S., Singh, R., Gehlot, A., Priyadarshi, N., y Twala, B. (2022). MOOC 5.0: A Roadmap to the Future of Learning. Sustainability, 14(18), 11199. https://doi.org/10.3390/su141811199
- Martínez-Pérez, S., Cabero-Almenara, J., Barroso-Osuna, J., y Palacios-Rodríguez, A. (2022). T-MOOC for Initial Teacher Training in Digital Competences: Technology and Educational Innovation. Frontiers in Education, 7, Artículo 846998. https://doi.org/10.3389/feduc.2022.846998